¿Puede un cristiano ser prestamista? ¿Qué dice la Biblia?

Sin duda, la actividad de prestar dinero con intereses parece ser lucrativa, y por ello veremos si un cristiano puede o no ser prestamista de acuerdo a los preceptos que están presentes en la Biblia.

Hay quienes dicen que prestar dinero con intereses es pecado y por ello el cristiano no puede ser prestamista. Por otro lado, hay quienes opinan lo contrario y que negocios son negocios. Y nosotros veremos que dice la Biblia al respecto.

Evidentemente la Biblia no habla nada sobre si el cristiano podría desempeñarse como prestamista o no, sin embargo, nos da instrucciones relacionadas a la actividad de prestar dinero con intereses. Dichas instrucciones sentarán las bases de la respuesta a esta pregunta.

Enseñanza bíblica:

La Biblia en el Antiguo Testamento nos da una serie de instrucciones en relación al hecho de prestar dinero con intereses, estando presentes en: Éxodo 22:25; Levítico 25:36; Deuteronomio 23:19,20; Salmos 15:5; Proverbios 28:8; Nehemías 5:7,10; Ezequiel 18:8,13,17; 22:12.

Leer cada una de las citas bíblicas anteriormente mencionadas nos puede traer suficiente luz para encontrar la respuesta que estamos buscando.

Un principio que está claramente presente en la Biblia, es que se considera pecado prestar dinero con intereses para así aprovecharse de los pobres (Éxodo 22:5; Levítico 25:35-37). Podemos ver que los intereses que cobran la mayoría de prestamistas son exagerados y la gente recurre a ellos como última alternativa.

La mayoría de las veces, las personas que recurren a los prestamistas, son aquellas que están urgidas por cubrir una necesidad y resulta para ellas atractivo sacar un préstamo con un prestamista, debido a que los requisitos para hacerlo son mínimos.

Los prestamista a costa de que prestan dinero con un alto nivel de riesgo (probabilidades relativamente bajas de pago), toman para sí, el derecho de cobrar altas tazas de interés. No todos los prestamistas son así.

Debemos destacar de que la ley de Moisés hizo una distinción entre no cobrar intereses a los Israelitas (prohibido), y si cobrar intereses a los extranjeros (Deuteronomio 23:19,29). Esto no significa de que deba de ser así actualmente entre el pueblo cristiano.

Ahora podemos notar que el simple hecho de prestar dinero con intereses no es pecado, sino que el pecado radica exactamente en la taza de interés que se está cobrando.

Si la taza de interés es exageramente alta (ej: 10% o más al mes), se está cayendo en el pecado de avaricia (Colosenses 3:5), porque se está aprovechando de la necesidad del prójimo para provecho propio (Éxodo 22:5).

La ley y las tazas de interés.

El cristiano puede ser prestamista. En dependencia de la taza de interés que cobre, su actividad económica podría considerarse lícita (permitida) o ilícita (indebida) ante los ojos de Dios.

Cada nación tiene leyes que regulan los préstamos que otorgan las instituciones bancarias o aquellos que se hacen entre personas naturales. Por ejemplo en latinoamerica, las tazas de interés son más altas que en países de primer mundo, debido a que el factor de riesgo es mayor.

Hay países en los cuales se permiten como máximo intereses del 60% anual (5% al mes), y en esos mismos países hay prestamistas que cobran hasta el 20 o 25% mensual, eso es el equivalente a prestar a una taza de entre 240% y 300% anual.

Evidentemente esos prestamistas están obrando de forma ilícita ante las leyes terrenales, y están pecando por ser avaros y aprovecharse de sus semejantes para beneficio propio.

Y nosotros como cristianos debemos de someternos a las regulaciones legales que existen en nuestros países, siempre y cuando no vayan en contra de los mandamientos de Dios.

¿Puede el cristiano o no ser prestamista?

Un cristiano puede ser prestamista siempre y cuando se someta a las regulaciones legales que establece su país de origen, y no caiga en la avaricia para aprovecharse de las necesidades de su prójimo para beneficio propio.

Cuando se trata de dinero hay muchos cristianos que caen rendidos y prefieren desviarse de la voluntad divina para obtener ganancias indebidas. Si no fuese por la laguna legal que existe sobre el préstamo entre personas naturales, sin duda, muchos prestamistas se hubieran retirado.

Un cristiano al desenvolverse como prestamista, debería de marcar la diferencia con tasas de interés más generosas, y claro tomar artículos en garantía y tenerlos en posesión para así garantizar que no perderá su dinero (tomando en cuenta medidas legales para hacerlo).

Al hacer las cosas tomando en cuenta la perspectiva moral cristiana, el prestamista debería de contar con un capital significativo para que su actividad económica le sea rentable.

Puedes acceder a mi publicación anterior AQUÍ: Explicación de Eclesiastés 4 12.

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Kevin H. Dávila

Escritor, filósofo, apologeta y youtuber cristiano ampliamente comprometido con la verdad. Fundador de la plataforma digital: Pura Biblia.

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